| Clínica Familia | |
| Misión | |
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La Clínica Familia tiene como misión orientar el comportamiento humano en la fuerza del amor dando sentido al sufrimiento. Para ello, nuestra Clínica tiene como objetivo acoger, acompañar y asistir al enfermo en compañía de sus familiares y así lograr promover un estilo de vida sana fortaleciendo el rol primordial de la familia |
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| ¿Por qué Clínica Familia? | |
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Estamos convencidos que la familia es siempre el lugar de humanización, es decir, el espacio donde aprendemos a ser personas; donde la gratuidad y la solidaridad no son conceptos sino una moral y espontánea relación; donde el amor y el perdón son la única transacción de su economía y comunión. Muchas veces situaciones límites de pobreza y de objetiva magnitud de las condiciones de salud de uno de sus miembros, no permiten a la familia cumplir con esa vocación originaria de humanidad. Para los enfermos terminales, nuestra Clínica ayuda a vivir integral y cristianamente esos pasajes de dolor y muerte que también son parte de la dignidad de la persona y de su intransable valor. La Clínica Familia es un instrumento que permite que la familia se reúna alrededor de uno de sus integrantes gravemente enfermo para seguir dando y recibiendo amor, en una dinámica que se extiende a la Iglesia y a la sociedad. La Clínica se justifica en la medida en que se hace siempre más familia y siempre menos clínica, sin por eso carecer de todo lo que significa una óptima atención médica sanitaria, correspondiente a los cuidados que requiera un enfermo terminal. Esa es su originalidad y su razón de ser. |
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| Al servicio de los enfermos terminales de SIDA | |
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La Clínica sirve a la familia en uno de sus momento más dramáticos: la próxima pérdida de uno de sus seres queridos. Lo dramático de este paso, siempre doloroso, se carga de nuevas y objetivas dificultades como de significados culturales y sociales por el hecho de tratarse de enfermos terminales de SIDA. Con su profunda vocación a encarnar los rasgos misericordiosos y acogedores de Dios, contribuye con el aporte de todos sus integrantes: personal médico, de enfermería y voluntarios que están dispuestos a celebrar siempre el don inestimable de la vida que no muere. Sembrar esperanza y construir un espacio en el que la Pascua de Jesús y su poderosa victoria sean una experiencia cotidiana, es el milagro más grande que el Señor nos regala en la Clínica Familiar. |
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| Con el corazón y en el corazón de la iglesia | |
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La Clínica Familia vive y revela el sujeto nuevo que nace del encuentro con Jesús, en cuyo brazo se descubre el hombre al propio hombre y se asumen los sentimientos de misericordia del Padre. Nuestras raíces están en la Iglesia experta en la humanidad porque mira al hombre en todas sus dimensiones, así como Cristo se relacionaba con el hombre concreto que encontraba: enfermo o sano, pecador o abierto a Dios, poderoso o perseguido del mandato evangelizador y terapéutico que Jesús encomendó a sus discípulos para que lo hicieran presente en su historia hasta el regreso final. La lógica del buen samaritano, está ante nuestros ojos para repetir ese gesto con el cual Cristo derramara continuamente, por medio de su Iglesia, el vino de la esperanza y el aceite del consuelo. Esta senda es la única que dirige nuestros pasos y de todos los que quieran contribuir a la permanente repetición de esa extraordinaria página del Evangelio. |
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| En participación y comunión | |
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La Clínica Familia, única en su género en América Latina, privilegia una participación y una comunión amplia y capaz de verificar que el proyecto de "humanización de la medicina" no abarca sólo la relación médico-paciente, sino la de paciente-médico-personal de enfermería-familia-Iglesia y sociedad. Cuando todos estamos conscientes que frente al hombre que sufre nadie escapa al deber de una específica e insustituible presencia, ese es el momento extraordinario en que todos los que rodean al enfermo se vuelven expresión de una única pastoral de la salud. |
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| Servir en el camino del amor | |
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Nuestra Clínica es un modelo familiar de educación y asistencia, donde la familia siente que tiene un lugar importante para expresar sus potencialidades, en permanente unión y comunión con el enfermo. La motivación a integrar y enfrentar el dolor, que es parte de la vida, tiene sentido y es una forma de crecimiento y purificación. Por ello se le ayuda a los pacientes con menos recursos, más necesitados y/o discriminados en la sociedad a través de un servicio lleno de amor y profesionalismo, junto a una infraestructura acorde a sus necesidades. Se busca unir los aspectos físicos, psicosociales y espirituales en el desarrollo personal, familiar y profesional. |
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